Nuevos propósitos, nuevas realidades.

Nuevos propósitos, nuevas realidades.

Empieza el año, ya han pasado las fiestas y seguro que muchos de vosotros os habéis planteado un montón de buenos propósitos para el año nuevo. Nos pasa a todos en dos momentos del año: en este y en septiembre, cuando empieza el curso. Dejar de fumar, ir al gimnasio o hacer dieta suelen estar entre los objetivos personales y temas como ser más organizado, hacer más prospecciones comerciales o aprender a delegar no es raro que aparezcan entre los objetivos profesionales que nos marcamos de forma más habitual. De manera general, cualquiera de nosotros, somos especialmente buenos a la hora de pensar en propósitos y marcarnos cambios, otra cosa bien distinta es llevarlo a cabo y realizarlo, ahí es donde vienen los problemas, en hacer de esos propósitos realidades una vez pasado el primer impulso inicial. Hoy queremos daros algunas pautas que os ayuden a poner y mantener esos deseos de mejorar que son síntoma de que ha empezado el año.

Un propósito, no es otra cosa que un objetivo, con lo que no está de más recordar la clásica regla de cómo deben ser los objetivos, siguiendo el acrónimo SMART, es decir al plantearnos un objetivo debemos hacerlo teniendo en cuenta que éste debe ser:

  • Concreto (Specific): De nada nos vale decir “este año voy a hacer mejor mi trabajo” como propósito del año, un objetivo debe ser algo específico que ayude al gran propósito general que nos hemos puesto, pero cuanto más palpable sea más fácil será saber si vamos por buen camino. “Voy a conseguir más ventas” puede ser un buen comienzo a la hora de lanzarse al camino.
  • Medible (Measurable) Es importante poner elementos de medida a nuestros sueños. Si me quedo en la última frase, ¿Cómo sabré que he conseguido mis objetivos cuando acabe el año? Los objetivos deben motivar, y para poder motivar hemos de fortalecernos cuando hacemos las cosas bien y mejorar cuando vemos que no vamos por buen camino. “Voy a aumentar un 25% mis ventas” empieza a convertirse en un mejor enunciado de nuestro objetivo.
  • Alcanzable (Attainable) Aunque los límites de cada uno, a veces estamos muy lejos de conocerlos realmente, es vital saber qué claves existen en nuestra realidad que pueden ayudarnos o frenarnos en conseguir nuestras metas. Es por ello, que los objetivos que nos marquemos tenemos que creer que lo vamos a realizar. El primer paso para conseguir un sueño es creérselo y si está muy lejos de nuestro alcance (o al menos, eso pensamos) podemos vernos desmotivados y acabar muy pronto en nuestro empeño. Si, como hemos dicho quiero aumentar un 25% mis ventas, tendré que analizar el mercado, ver mis procedimientos y efectivamente qué elementos me pueden ayudar a marcarme ese objetivo. “Voy a aumentar un 25% mis ventas, de manera progresiva: 5% el primer mes, 10% el segundo…”

propiciar el cambio

  • Retador y relevante (Relevant): Lo que nos propongamos deben  ser acciones, hechos, o procesos que sean relevantes y que realmente supongan un beneficio para nosotros. El objetivo debe motivarnos, pues encontraremos dificultades y obstáculos en el camino. No hay nada menos motivador que un objetivo impuesto por un tercero que uno no entiende la motivación del mismo. Hay “jefes” que no entiende porque su equipo no se motiva con los objetivos que le plantea. La respuesta suele ser bien sencilla, no son objetivos del equipo, sino del jefe y no se sienten alineados hacia ellos. “Voy a aumentar un 25% mis ventas, para consolidarme como un buen vendedor y fortalecer mi carrera para el futuro”.
  • Acotado en el tiempo (Timely). Alguien me dijo una vez que un objetivo es un sueño con plazos. Ponerle tiempo a los objetivos, marcar plazos en los que realizar las acciones que nos hemos marcado nos ayuda “a ponernos las pilas”, a trabajar con una presión autoimpuesta que a veces es necesaria, nos motiva acercándonos al final y, sobre todo nos ayuda a cerrar aquello que nos hemos propuesto. “Voy a aumentar un 25% mis ventas en este semestre”.

Una vez que tenemos claro nuestro objetivo, hemos de trabajar el proceso por el cual lo vamos a llevar a cabo, el método. Es muy difícil cumplir un objetivo sin marcarnos un camino. En el ejemplo que venimos diciendo, para aumentar las ventas no vale sólo con motivarse, hay que buscar un procedimiento adecuado, ya sea aumentar el número de visitas comerciales, mejorar la comunicación, dar más difusión a nuestras acciones, mejorar la calidad de mis servicios, aumentar el grado de fidelización de mis clientes…. En la mayoría de los casos, centrarnos en conseguir un cambio en el proceso será muy efectivo a largo plazo, ya que los resultados pueden no depender siempre de nosotros, pero la forma en la que realizamos las cosas sí dependerá de nosotros y con ello podremos ir acercándonos cada vez más a nuestro objetivo.

Resulta fundamental marcarse puntos intermedios de reflexión sobre cómo vamos en la consecución de nuestros propósitos. Si me he planteado aumentar un 25% mis ventas en este semestre, cada mes tendré que revisar cómo voy en relación a ese objetivo, qué estoy haciendo qué me funciona y qué cosas debo dejar de hacer para poder avanzar y cuáles debo empezar a hacer para mejorar en mi camino. Es lo que algunos llaman la técnica del Play + Stop + Go.

cumplir deseos

Hay objetivos má sencillos y otros más complicados. Para estos últimos es conveniente buscar aliados, ya sea porque uno sólo es incapaz de hacerlo y necesita ayuda, ya sea porque tener a alguien de cómplice, alguien al que le cuente cómo voy avanzando en mi proyecto y cuáles son mis dificultades, hace que me comprometa, ya no sólo conmigo mismo, sino también con otra persona a la que voy a rendir cuentas y voy a tener que responsabilizarme de aquellas cosas que he dicho que vaya a hacer.

Trabaja los objetivos de uno en uno, la saturación de propósitos puede llevarnos a tener una sensación de logros incumplidos, que pueden generar frustración. Los cambios son procesos que cuestan trabajo y esfuerzo y es conveniente dedicarle la intensidad necesaria a cada uno. Si repartimos el esfuerzo podemos diluir la voluntad empleada. Trabaja un objetivo, céntrate en él y una vez acabado, felicítate, date un premio y a por el siguiente.

Por último, recuerda siempre qué te llevo a proponerte lo que te has propuesto, ten a mano una lista de los beneficios que te supondrá el realizar tus objetivos, acuérdate del momento en el que pensaste qué debías cambiar  y de qué conseguirás deshacerte si finalmente logras lo que te has propuesto. Desde Resolving deseamos que consigáis todo aquello que os propongáis y que el nuevo año venga acompañado de los cambios necesarios para avanzar hacia el éxito.

 
Por | 2015-01-07T09:12:12+00:00 enero 7th, 2015|Blog, Coaching, Emprendedores|Sin comentarios

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