La productividad y sus enemigos

La productividad y sus enemigos

Hablar de productividad va asociado de forma frecuente a rentabilidad. La productividad personal tiene que ver con nuestra capacidad para conseguir los resultados que buscamos de forma fluida, natural y sin estrés. Se trata de hacer lo máximo posible en el menor tiempo posible. Se trata de romper con el mito del presentismo que la vieja escuela empresarial aún parece tener como ejemplo del buen trabajador. El mejor trabajador no es aquel que está 12-16 horas en su puesto de trabajo, sino aquel que consigue sus objetivos con un uso óptimo de los recursos. Alguien productivo no sólo va a ser más rentable a su puesto de trabajo sino que además va a tener la posibilidad entre otras cosas, de conciliar su vida laboral y personal de manera más adecuada.

Los fundamentos sobre los que poder trabajar a la hora de mejorar nuestra productividad son:

  • Tener motivación.
  • Plantear objetivos.
  • Establecer tareas.
  • Calendarizar las actividades.
  • Poner en marcha la actividad.
  • Evaluar y analizar los resultados.

Sobre algunos de estos puntos hemos hablado en anteriores post, por lo que hoy nos vamos a centrar en aquellos enemigos de la productividad que podemos encontrarnos en nuestro día a día.

  1. La Procrastinación: Aunque la palabra se las trae y es posible que no la hayan escuchado nunca, seguro que les ha pasado alguna vez. Se trata de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables. Las consecuencias de la procrastinación son: por un lado, el cargarse uno mismo de tareas pendientes y, por otro, estresarse, ya que aumenta el nivel de ansiedad al no haber realizado la tarea en cuestión. En el siguiente video podéis coger algunos consejos para trabajar en la lucha contra la procrastinación.
  2. La ausencia de planificación. No organizarse suele suponer no sólo una falta de previsión, sino que además hace que vayamos trabajando a salto de mata, sólo actuando a nivel reactivo y dejando que lo urgente vaya sustituyendo  a lo importante en la lista de tareas.
  3. El trabajo multitarea. La multitarea es una característica fundamental de la actividad laboral actual, sin embargo, La multitarea promueve el estrés, la ansiedad y los agobios. Es necesario enfocarse para lograr mantener toda la atención en la tarea a realizar, de tal modo que se consigue dar respuesta más rápido y de forma más efectiva. Al concentrar la atención en una tarea, se reducen posibles distracciones y se cierra la puerta a los despistes.
  4. Las interrupciones. Sabemos todos que cada vez que nos interrumpen nuestra actividad es menos productiva. Una vez que hemos empezado, sabemos que cogemos ritmo y nos lanzamos hacia el objetivo. Conociendo esto, hemos de limitar las posibilidades de interrupciones. ¿Cómo? Manteniendo el correo cerrado, silenciando el móvil, comunicar a los demás cuándo se les puede atender y cuándo no…
  5. Los imprevistos. Como la misma palabra dice, es imposible saber cuándo se van a dar, sin embargo hay cosas que podemos hacer. Para minimizarlos imprevistos, hay que obtener toda la información necesaria y hacerse con todos los recursos que se van a utilizar, para poner freno a la dificultad antes de que se convierta en un problema mayor. En definitiva, mantener una actitud proactiva, reaccionando con calma para solucionar los posibles percances y analizando los pasos que se pueden dar.
  6. No saber decir NO. Hay momentos en que hay que aplazar o dejar de hacer cosas que nos plantean. Esto no es procrastinar, sino determinar que a veces nuestra organización es prioritaria frente a otros elementos que van surgiendo. Una de las máximas que me sirvieron más en mi época de director de tienda y que aún hoy me repito en múltiples ocasiones es “a todo no da tiempo” y, consecuentemente hay que elegir qué tareas son las más importantes y cuáles hemos de dejar de hacer en ese momento.
  7. El desorden. Aunque puede parecer un aspecto más banal, no es desechable en ningún caso ya que El desorden y la desorganización también son ladrones detiempo. Mantener ordenado y limpio el espacio de trabajo permite  concentrarse mejor y localizar lo que se necesita con mayor rapidez. Si no se trabaja siempre en el mismo espacio físico, el portátil o los dispositivos móviles serían las áreas de trabajo y también habría que mantenerlas limpias y ordenadas; por ejemplo, el escritorio del ordenador con el mínimo de accesos, o tener carpetas para organizar aplicaciones y/o documentos en los dispositivos móviles y en los servicios en la nube. De estos servicios hablaremos muy pronto en este espacio.

En Resolving visitamos tu negocio o analizamos tu método de trabajo y te ofrecemos propuestas para mejorar tu productividad y la de tu equipo.

 
By | 2015-09-29T07:48:17+00:00 septiembre 14th, 2015|Blog, Coaching, Emprendedores|0 Comments

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